miércoles, 10 de agosto de 2011

"Por una ciudad diferente, al servicio de la gente" : Llega una esperanza real para Dosquebradas.

Candidatos del Polo Democrático Alternativo. Alcaldía y Concejo. Tercero de Izquierda a derecha Doctor Marcel Darío Pedraza Martínez, candidato a la Alcaldíade Dosquebradas.


El día 10 de Agosto de 2011, marca un hito en la historia de la ciudad de Dosquebradas, pues llega una propuesta nueva, diferente, al servicio de la gente, llena de esperanza y optimismo para todos los habitantes.

Bajo una visión profundamente humanista, profesional, seria, democrática y transparente, el Polo Democrático presenta su programa de gobierno "POR UNA CIUDAD DIFERENTE, AL SERVICIO DE LA GENTE", programa que se enmarca dentro de una escala de valores ampliamente compartida por todos los habitantes de bien (que son los más) para proyectar la ciudad prospectivamente como territorio en donde desarrollamos nuestra humanidad y dejamos un legado positivo y de bienestar general para nuestros hijos y para las futuras generaciones.

El Médico Marcel Darío Pedraza Martínez avanza como la opción diferente, de cambio y de esperanza  real para lograr construir una ciudad incluyente,diversa, pluriétnica,respetuosa de los derechos, del medio ambiente y soportada en la participación ciudadana, apegada a las Leyes y a la Constitución Nacional. Lo acompaña en este cometido un nutrido de destacados líderes sociales, estudiantiles y sindicales, así como una amplía gama de ciudadanos cansados de ver siempre las mismas propuestas políticas que han sido inferiores al reto de construir una ciudad digna y democrática.


Equipo de Candidatos a la Alcaldía y Concejo municipales. "Por una ciudad diferente, al servicio de la gente"


Invitamos a todos los ciudadanos, gremios económicos, organizaciones sociales y en general a todos los habitantes para que apoyen con su voto el próximo 30 de octubre a este equipo de valerosos líderes,  para construir todos juntos "UNA CIUDAD DIFERENTE AL SERVICIO DE LA GENTE"

viernes, 5 de agosto de 2011

Locomotora minera





Por José Fernando Isaza Delgado*
 
Colombia vive un auge de exportación minera, en volumen y en precio. Las ventas externas de hidrocarburos se proyectan en US$25.000 millones para 2011, 3,5 veces superior a las de 2007.
 
Las exportaciones de carbón se estiman en US$7.082 millones, más del doble de las registradas en 2007. Si se comparan los precios actuales, en dólares, con los de 2001, se tiene que el del oro ha crecido 4,5 veces, el del carbón 2,5 veces y el del níquel 4,7 veces. El aumento de las cotizaciones de los minerales se explica por el crecimiento económico de China y la India, que albergan más de la cuarta parte de la población mundial. El precio del oro
refleja la desconfianza de los inversionistas en deudas soberanas o en monedas que se desvalorizan por emisiones sin respaldo. Sólo una fracción del oro se emplea en joyería o en usos industriales, el resto es ahorro especulativo individual o institucional.

Países como Noruega, Canadá, Australia, Chile y Reino Unido han manejado las bonanzas mineras con miras a las generaciones futuras con programas de ahorro y ajustes de regalías e impuestos, buscando que la tasa de cambio no sea un factor negativo para los otros sectores económicos.

Con el argumento de confianza inversionista, el país le ha otorgado una serie de beneficios y exenciones a la actividad minera que limitan los beneficios fiscales, los cuales podrían ser utilizados para reducir los niveles de inequidad y pobreza. Las regalías del oro, níquel y carbón no se ajustan con la variación de precios.

Las petroleras sí lo hacen y no se ha desincentivado la inversión en este sector. Estudios realizados por la Universidad de los Andes sobre la participación estatal en la renta de la actividad minera en Colombia muestran que es inferior a la chilena y peruana. La gran minería se beneficia de una doble deducción, la correspondiente a la inversión y adicionalmente a la depreciación de ésta. En el año 2010, los beneficios fueron de 1,817 billones de pesos, a esto, como lo señala Álvaro Pardo, debe agregarse el subsidio a la gasolina para empresas que operan en las zonas de frontera, Cerrejón, Drummond, Prodeco; esta gratuidad gubernamental, de la que no gozan los otros colombianos, ascendió un cuarto de billón pesos en 2010.
 
A esto debe agregarse las deducciones por aporte a sus propias fundaciones y por las necesarias inversiones en ciencia y tecnología. El anterior gobierno quiso cerrar la posibilidad de que el Estado y la sociedad se beneficien de la explotación de recursos naturales. El mecanismo de estabilidad jurídica fue una de las herramientas. La puerta giratoria de funcionarios que tramitaron estas prebendas, y que hoy son asalariados o contratistas de estas empresas, es al menos una ligereza ética.
 
Se argumenta que ante una escalada de precios Colombia no debe modificar sus contratos mineros o energéticos. Sin embargo, Estados Unidos cambió el régimen fiscal para las compañías petroleras cuando en 1980 se disparó el precio de los hidrocarburos, lo mismo hizo
el Reino Unido. Hoy el gobierno de Obama propone otra modificación a favor del Estado. Canadá y Australia, países de gran tradición minera, han ajustado sus contratos para buscar que la sociedad se beneficie de las bonanzas. ¿No será el momento de que Colombia lo haga?
 
No han sido precisamente “Bananas Repúblicas” los países que han realizado cambios en beneficio de sus ciudadanos.

* Rector Universidad Jorge Tadeo Lozano
El Espectador, Bogotá, julio 21 de 2011.